31.7.08
18.7.08
Nos leemos dentro de una semana
Mañana Sábado 19 de julio de 2008 sobre las 5 de la madrugada, comenzaremos el viaje que nos llevará primero a Madrid y después a Ávila para pasar una semana al lado de un gran pintor y mejor persona.Aprovechando que pasamos por Madrid haremos noche, y así poder hablar con amigos, resolver algo de trabajo y cómo no, intentar ver el mayor de exposiciones interesantes que seguro nos ofrece esta ciudad y que después comentaré en el blog.
Exposiciones como la del pintor rumano Arika que nos ofrece el Museo Thissen-Bornemiza, el par de piezas que tiene Joaquin Millan en Ansorena. Al día siguiente aprovecharemos el viaje a Ávila, y nos desviaremos hacia Navacerrada, para ver, en la galería Espacio Nolde, la exposición de Antonio Maya, pintor realista de gran calidad y alumno de Antonio López, cuando éste impartía clases en la universidad.Y retomado de nuevo la carretera,... por fin ÁVILA, donde espero saber aprovechar y
disfrutar lo que allí se genere.17.7.08
Ana García Pérez
Mañana saldrá publicado en el Tot Mataró, este articulo sobre Ana.
Ana García, la inquieta vocació
Pintora seleccionada pel tercer curs amb Antonio López
Laura Arias, fotos Xènia Sola Especials - Perfils dijous, 17 juliol 2008
Tot i que no en va ser conscient fins força tard, l’Anna sempre ha tingut una vocació: la pintura. Ella se’n va adonar durant els seus estudis a la universitat. “La facilitat que un té per una certa expressió artística em va fer decidir per estudiar Belles Arts, jo tenia unes inquietuds i a través de la facultat les vaig canalitzar”, explica Ana García. No va ser fins després de la carrera que va veure la possibilitat de dedicar-se a la pintura i avui dia viu d’ella.
Sens dubte, una de les experiències més gratificants de l’art és obtenir una beca. Ana García n’ha rebut diverses. “Passa poques vegades en la vida i és molt enriquidor a nivell vital, és una experiència molt bona”, afirma la pintora. La beca més recent portarà Garcia a Àvila, on ha estat seleccionada per tercera vegada per estar en un curs amb el cèlebre pintor figuratiu Antonio López. “Les beques que he fet amb Antonio López han sigut lliçons impagables”, assegura García.
Però Ana García no anirà sola al curs d’Àvila. La seva parella, Alberto Romero, que també és pintor, ha sigut igualment seleccionat per assistir al curs. En realitat, no és la primera vegada que van junts a una beca: “Hem coincidit en molts llocs, l’Alberto i jo”, explica Garcia.
No obstant, participar junts en cursos i beques és tant sols la punta de l’iceberg. “Ens recolzem l’un a l’altre, no seríem on som si no ho haguéssim fet junts”, opina García. Compartir sostre i una professió tan vocacional no sempre és compatible. Però en el cas de Garcia i Romero és positiu, segons la pintora. “Un no sempre passa per bons moments i tenir una persona tan a prop que no et regala les orelles, que no t’alaba gratuïtament la feina sinó que més aviat et fa una crítica constructiva ho fa tot més fàcil”, afirma García.
“El llenguatge és el de menys”
“A través de la pintura converteixes una cosa quotidiana en alguna cosa més”, afirma García
Si s’hagués d’emmarcar l’obra de Garcia en algun estil, aquest seria l’art figuratiu. Però, tot i així, ella no considera que el més important sigui treballar un estil o un altre. “No és que hagi de defensar l’art figuratiu com una cosa vàlida per si mateixa, sinó que s’ha de valorar cada obra en la seva mesura”, opina García. L’objectiu principal de la pintura és, per a ella, “aconseguir que la creació no sigui banal ni supèrflua”, independentment del mitjà d’expressió utilitzat. Ana García acostuma a plasmar en el llenç objectes o escenes quotidianes. “És una recerca per plasmar alguna cosa que m’envolta, que em captiva en un moment determinat i voler-ho convertir en una cosa transcendent, que a través de la pintura esdevingui rellevant”, expressa la pintora.
APUNTS
Defineix-te
Sóc una persona senzilla i optimista, positiva. M’agrada aprendre tot el que puc dels altres i sóc molt rebel amb el què no m’agrada. Sóc incapaç d’amagar res
Un llibre
“El lobo estepario”, de Herman Hesse
Una pel·lícula
“La lengua de las mariposas”, de José Luis Cuerda amb la interpretació de Fernando Fernán Gómez
Un viatge
Ho tinc clar, m’agradaria fer la volta al món, encara que no fos de cop
Un pintor
Velázquez
Un somni
Eradicar la ignorància d’aquest món i construir un món més just
7.7.08
NOS VAMOS A ÁVILA
Hace unos días Ana y un servidor cerramos un sobre lleno de fotos de obras nuestras y lo remitimos con mucha ilusión y quizás con un exceso de optimismo a la Fundación Caja de Ávila, con la esperanza que al poco tiempo nos contestaran confirmándonos que habíamos sido seleccionados por Antonio López, para realizar un taller de pintura del natural bajo su batuta, en dicha ciudad.Hace unas horas, nos han dicho que ya podemos ir preparando el viaje, porque hemos sido seleccionados ambos por Antonio. Cosa que nos ha hecho muy felices, la verdad es que todavía no nos lo creemos.
Mientras escribo esto, recibo más buenas noticias, y es que tanto Josep Mª Jodar como Laia Arnau, también han sido seleccionados por Antonio López, para participar en el mismo taller. Me alegro mucho por ellos, porque sé que esto hace mucha ilusión.
A si que Ana García, Josep Mª Jodar y Laia Arnau ¡¡¡¡FELICIDADES!!!! Y a disfrutar que esto ocurre pocas veces en la vida.
3.7.08
El Día y la Noche
Ayer se inauguro en la estación de Atocha de Madrid las dos esculturas de Antonio López el Día y la Noche. Se trata de dos cabezas de su nieta, una despierta y otra dormida. Nunca antes, Antonio López, había realizado una escultura que superara en medida al tamaño natural, pues es muy peligroso porque puede provocar que lo representado se ridiculice, que pierda entidad.
En este caso, me parece totalmente lo contrario. Es curioso que cuando la mirada es tan profunda, el artista sea capaz de conseguir que aquello que representa se vuelva eterno y atemporal. Al cambiar de escala las esculturas, ha conseguido que no sólo veamos a dos niños si no a dos seres extraños, mitológicos, fuera de lo natural, y todo eso a través de algo tan cotidiano, tan inocente e inofensivo como dos cabezas de niño.




2.7.08
Madrid desde Torres Blancas

Ayer sé publicó la noticia sobre la venta en Christie´s del sublime cuadro Madrid desde Torres Blancas de Antonio López García adquirida por 1.8 millones de euros. Antonio López ha dicho al conocer la noticia, que “lo único que importa es si la obra tiene dignidad”.
No sé si realmente ese es su precio, es algo que me supera. No me imagino con ese dinero en el bolsillo antes de entrar en una tienda. Pero me sorprende que alguien que tiene el privilegio de contemplar todos los días esa obra, quiera deshacerse de ella... ¡lo que hacen los hijos con las herencias!
En una ocasión, en un curso en El Escorial, se publicó la noticia que el Museo Picasso de Málaga había comprado un “Picasso” por una cantidad enorme de euros. Antonio López nos comentó que "ningún Picasso vale eso (no juzgaba el valor artístico), y ningún entidad pública debería gastarse ese dinero habiendo otras necesidades más prioritarias”, y añadía que “durante mucho tiempo España se olvidó de sus artistas, y ahora quieren recuperar lo perdido, volviendo a olvidarse de sus actuales artistas, que cuestan mucho menos que un Picasso”
A continuación transcribo lo que el propio Antonio López decía al contemplar su cuadro en una charla:
“...Este cuadro está hecho con la misma intención, sintiendo más o menos lo mismo ante la misma ciudad. Es más luminoso. También está hecho en el atardecer. No me atrevía todavía a hacer el sol. Me resultaba difícil, porque dividía excesivamente las cosas. Creaba una luz general penumbrosa y trabajé las primeras cosas de Madrid con esa luz. Y bueno, pues empecé a necesitar un rigor que me obligó a emplear en él varios veranos. Es una cosa impresionante la diferencia de tiempo que exige la expresión exacta de las cosas. Es algo que yo no me lo podía imaginar. ¡No me lo podía imaginar! Entonces, pues, cuando las cosas tienen que tener exactamente su tamaño, no pueden ser ni un poquito mayores, ni un poquito más chicas, ni pueden estar un poco más acá, ni un poco más allá. En una pintura de esa complejidad es algo absolutamente extraordinario la cantidad de tiempo añadido que te lleva. Pero, bueno, así tiene que ser. Lo pinté desde Torresblancas.
Tiene dos metros y medio de anchura, y la mitad de altura. En este momento empecé a necesitar un formato distinto. Notaba que un ojo sólo es un círculo. Los dos ojos son un ovoide, pero nunca es el ovoide el doble de ancho que de alto. La altura es más que la mitad. Entonces, según fui pintando, fui añadiendo por abajo un pedazo y por arriba otro pedazo. Y ya situé el formato más o menos ahí. Los paisajes de Madrid ya no volvieron a ser el doble de anchos que de altos. La anchura es la misma, porque no concibo un paisaje más ancho de dos metros y medio. Por algún motivo no puedo. Sin embargo, la altura a crecido. Y en algún momento, en éste creo, empecé a situar el horizonte a la mitad. O sea, empecé a crear un orden. Un orden, una forma de mirar que fuera absolutamente de frente. Ni así, ni así. Entonces fue – no sé si exactamente en este cuadro – cuando necesité, pasara lo que pasara, poner la mitad de vacío y la mitad de lleno. Es decir, el cielo, yo noto que lo desatiendo. Se lo digo a mi mujer, a Mari, que hace unos cielos maravillosos y me dice: "Pero ¿por qué no pìntas el cielo?". Y es que, cuando llego y me pongo a pintar las casas...”
No sé si realmente ese es su precio, es algo que me supera. No me imagino con ese dinero en el bolsillo antes de entrar en una tienda. Pero me sorprende que alguien que tiene el privilegio de contemplar todos los días esa obra, quiera deshacerse de ella... ¡lo que hacen los hijos con las herencias!
En una ocasión, en un curso en El Escorial, se publicó la noticia que el Museo Picasso de Málaga había comprado un “Picasso” por una cantidad enorme de euros. Antonio López nos comentó que "ningún Picasso vale eso (no juzgaba el valor artístico), y ningún entidad pública debería gastarse ese dinero habiendo otras necesidades más prioritarias”, y añadía que “durante mucho tiempo España se olvidó de sus artistas, y ahora quieren recuperar lo perdido, volviendo a olvidarse de sus actuales artistas, que cuestan mucho menos que un Picasso”
A continuación transcribo lo que el propio Antonio López decía al contemplar su cuadro en una charla:
“...Este cuadro está hecho con la misma intención, sintiendo más o menos lo mismo ante la misma ciudad. Es más luminoso. También está hecho en el atardecer. No me atrevía todavía a hacer el sol. Me resultaba difícil, porque dividía excesivamente las cosas. Creaba una luz general penumbrosa y trabajé las primeras cosas de Madrid con esa luz. Y bueno, pues empecé a necesitar un rigor que me obligó a emplear en él varios veranos. Es una cosa impresionante la diferencia de tiempo que exige la expresión exacta de las cosas. Es algo que yo no me lo podía imaginar. ¡No me lo podía imaginar! Entonces, pues, cuando las cosas tienen que tener exactamente su tamaño, no pueden ser ni un poquito mayores, ni un poquito más chicas, ni pueden estar un poco más acá, ni un poco más allá. En una pintura de esa complejidad es algo absolutamente extraordinario la cantidad de tiempo añadido que te lleva. Pero, bueno, así tiene que ser. Lo pinté desde Torresblancas.
Tiene dos metros y medio de anchura, y la mitad de altura. En este momento empecé a necesitar un formato distinto. Notaba que un ojo sólo es un círculo. Los dos ojos son un ovoide, pero nunca es el ovoide el doble de ancho que de alto. La altura es más que la mitad. Entonces, según fui pintando, fui añadiendo por abajo un pedazo y por arriba otro pedazo. Y ya situé el formato más o menos ahí. Los paisajes de Madrid ya no volvieron a ser el doble de anchos que de altos. La anchura es la misma, porque no concibo un paisaje más ancho de dos metros y medio. Por algún motivo no puedo. Sin embargo, la altura a crecido. Y en algún momento, en éste creo, empecé a situar el horizonte a la mitad. O sea, empecé a crear un orden. Un orden, una forma de mirar que fuera absolutamente de frente. Ni así, ni así. Entonces fue – no sé si exactamente en este cuadro – cuando necesité, pasara lo que pasara, poner la mitad de vacío y la mitad de lleno. Es decir, el cielo, yo noto que lo desatiendo. Se lo digo a mi mujer, a Mari, que hace unos cielos maravillosos y me dice: "Pero ¿por qué no pìntas el cielo?"
Universidad de Valladolid
Suscribirse a:
Entradas (Atom)